¿Hay algo más veloz que el paso del tiempo?
Son 10 años
desde mi primera vez, y si no recuerdo mal con ella fue mi primera vez antes
que mi primera vez.
Es mucho tiempo y sin embargo parece que fue ayer cuando
dije aquello de: “quiero tocar la guitarra” y ¿Porque? Pues la verdad que hoy día
me lo sigo preguntando. Un profesor me dijo una vez que nada de lo que elegimos
en la vida es causa del azar, todo tiene un porque y en mi caso creo que son un
conjunto de situaciones las que me han llevado a ser un adicto de las 6 cuerdas
hoy en día.
Familia de melómanos y hosteleros, la música ha sido un
componente básico en mi vida. Pero el “día D” de mi incursión en la guitarra
fue una maravillosa noche de agosto en la costa mediterránea cuando un hippie
argento-germano o porteño-teutón me puso a dos de los grandes: Paco de Lucía y
Carlos Santana, y aquí se acabo todo. Ahora todo giraba entorno a la guitarra,
y así fue que días más tarde me compre mi primera española de 60 pavos como
corresponde. Recuerdo a mi madre hasta el moño de escucharme eso que se suponía
que era tocar y diciéndome que a ver cuanto me iba a durar el chucho de la
guitarrita. Pues 3650 días después nada ha cambiado. Sigo desquiciando a
familiares, amigos y vecinos con mi “sano” vicio, y digo sano entre comillas
porque muchas veces llega a convertirse en obsesivo y altamente perjudicial.
Y es que la guitarra tiene eso, que puede ser tu mejor amiga
cuando tienes días buenos o tu peor enemiga cuando no se deja tocar o no suena
como queremos, y recuerdo por palabras del maestro Paco de Lucía que el la
consideraba una desagradecida porque inviertes mucho tiempo en ella y nunca
estás contento, nunca es suficiente, siempre necesitamos mas…
En fin, que son 10 años y tanto tiempo da para mucho, y ella
siempre ha estado conmigo en lo bueno y en lo malo, en el amor y en el desamor,
en días de gloria y días de barro, en las alegrías y las penas, amigos que
vinieron y se fueron, personas que aterrizan en este lugar llamado mundo y
otras que se tuvieron que marchar, cambios sociales, días históricos, fechas
marcadas a fuego en el calendario y otras que ojala se pudieran borrar. Todo y
absolutamente todo lo que me ha pasado desde hace 10 años ha sido bajo su
atenta mirada, y ella siempre ha estado junto a mi para propulsar la subida o
amortiguar la caída.
Y me gustaría acabar agradeciendo a todas aquellas personas
que han formado parte de mi historia musical.
Al Germano-Pelotudo por presentármela. Raúl, Asier, Víctor y Pitt por esa primera incursión en la música con la superbanda Tocando Madera. A todos nuestros amigos por hacernos creer que éramos buenos. A mi familia por aguantarme todas las horas de insoportable ensayo-error. A todas las personas que alguna vez me han enseñado algo, sea musical o no. Por supuesto a mis actuales compañeros de grupo y amigos ante todo, Toño y Txobas, que la vida no nos deja mucho tiempo para rockear pero Que Corra el Aire es y será para siempre. Y como no a Rocío, que a día de hoy es la musa que me inspira y la persona que siempre está a mi lado y comprende estoicamente (sinceramente no se si yo lo permitiría) que un ratito al día la sea infiel con mis maderitas con cuerdas.
